Motivación para un Programa de Asistencia al Empleado
Para entender el concepto de Employee
Assistance Program (Programa de Asistencia al Empleado) se requiere saber de
dónde surge. Sin conocer los éxitos y los fracasos de los Programas
tradicionales, es difícil apreciar el E.A.P.
Este concepto no aparece en forma
espontánea, sino que es el resultado de la evolución de su predecesor:
Programa Ocupacional del Alcoholismo. ¿Cómo surge?
En 1940, Alcohólicos Anónimos (AA)
ganaba reconocimiento en EE.UU. como un efectivo programa para recuperar
alcohólicos. Entonces, algunas compañías permitieron a sus empleados
alcohólicos volver a su trabajo cuando fueran capaces de demostrar que
podían mantener su sobriedad, con la ayuda de Alcohólicos Anónimos. Los
cambios en su vida y en su productividad eran realmente extraordinarios.
Las compañías pensaron entonces, que
estos alcohólicos recuperados podrían tal vez participar en el proceso de
identificación, reconociendo empleados con problemas e incentivarlos a
buscar ayuda antes de que su trabajo se vea perjudicado. A medida que este
concepto evolucionaba, surgió la idea de que los supervisores podían ser
entrenados en sintomatología de alcoholismo para detectar esos síntomas en
sus subordinados.
Pasaron los años y la dificultad que
presentaba este programa era que los alcohólicos detectados eran solamente
empleados que estaban por debajo de los supervisores. Un supervisor no podía
ir y decirle al Vicepresidente de la empresa que tenía un problema con el
alcohol.
Un segundo problema aparecía en este
programa: pasan muchos años hasta que esos empleados que tienen problemas
con el alcohol pierdan totalmente el control en su trabajo y empiecen a
exhibir los síntomas de la última etapa del alcoholismo en la cual el
programa se centra. Por ejemplo, muchos programas, ponen gran atención en el
ausentismo y éste no aparece en las etapas tempranas de la enfermedad.
Un tercer problema que aparece en el
Programa de alcoholismo tradicional, es que los alcohólicos tienen gran
habilidad para convencer al otro de que la causa de su forma de beber es su
esposa, un hijo inmanejable, la situación económica, etc. Cuando un
supervisor con una o dos horas de entrenamiento en síntomas de alcoholismo,
se enfrenta con el hábil alcohólico que durante años ha sostenido excusas
para seguir bebiendo, el supervisor casi siempre pierde. Cuando el
alcohólico termina de contar su historia, el supervisor ya siente simpatía
por él y se convence de que cualquiera bebería si tuviera todos esos
problemas. Luego de dos o tres confrontaciones, el supervisor vuelve al
viejo método de “proteger” al alcohólico. El alcoholismo sigue avanzando
hasta las últimas etapas y así todos pierden (el empleado y la empresa:
producción y dinero).
Finalmente, por el estigma asociado a
esta enfermedad, los supervisores querían estar seguros, sin tener dudas de
que el alcoholismo era realmente el problema. Los supervisores esperaban
hasta que el empleado evidenciara síntomas severos de la última etapa y el
resultado era un ultimátum al empleado de que pare de beber o iba a ser
despedido, lo cual era una propuesta comparable a pedirle a un tuberculoso
que pare de toser o será despedido.
En 1960, los programas comienzan a
sacar el foco de la sintomatología del alcoholismo y lo ponen en el
deterioro de la performance del trabajo causado por el alcoholismo.
A pesar de eso, si bien los
supervisores trataban de evitar las discusiones sobre si era o no un
alcohólico, con el empleado, todavía eran entrenados en la sintomatología,
entonces sabían cuándo el deterioro de la performance era causado por el
alcoholismo. El único lugar al que eran derivados era a un especialista en
alcoholismo y el único problema por el cual eran derivados era por
alcoholismo.
Los supervisores, entonces, no los
derivaban hasta no estar completamente seguros de que ese empleado tenía un
problema con el alcohol, y si el supervisor mismo tenía problemas con el
alcohol, sencillamente, no derivaba a nadie.
A pesar de las dificultades que
presentaba este programa, los porcentajes de recuperación en los empleados
identificados ascendieron de 50% a 80%, comparados con los porcentajes de
20% a 40% que tenían los anteriores programas.
El problema, que continuaba era que la
identificación se hacía generalmente en la última etapa. Muy a menudo, los
empleados terminaban con su capacidad de funcionar en el trabajo antes de
recibir ayuda y estaban ya totalmente destruidos.
En 1972, el Occupational Branch of the
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism estudió la cantidad de de
Programas de Empleados a nivel nacional. De las aproximadamente 300 empresas
que tenían políticas escritas, sólo una fracción de estos programas estaba
obteniendo éxito. Afortunadamente, había algunos elementos comunes
identificables en estos programas que eran satisfactorios, y es en éstos en
los que se basa el concepto del E.A.P.
