Introducción (cont.)
En Argentina hay 3 millones de
alcohólicos y 12 millones de personas afectadas (familiares). La importancia
de reducir la demanda de drogas ilícitas (el objetivo de la prevención) y el
uso de alcohol por parte de los jóvenes se ha convertido en la actualidad en
un tema central. Reconocer que se está frente a una epidemia estimuló, en
los países desarrollados, el estudio de la efectividad de los programas de
prevención. Estas investigaciones permitieron el desarrollo de nuevas
iniciativas tanto para los jóvenes en su totalidad, como para los jóvenes en
específicos ambientes de alto riesgo.
La búsqueda de marcadores biológicos
para el uso de alcohol y otras drogas se ha convertido en un área promisoria
de investigación con importantes implicancias para la prevención. De acuerdo
con los estudios más recientes en prevención se cree que lo más efectivo es
centrar los recursos y las energías en aquellos jóvenes que son más
vulnerables a los problemas de alcohol y otras drogas.
La decisión de apuntar a los ambientes
de alto riesgo nos obliga a hacernos dos preguntas: ¿Cómo pueden estos
jóvenes ser identificados? ¿Qué pueden hacer los padres, maestros y otros
adultos para reducir los riesgos de los problemas de alcohol y otras drogas
en los jóvenes más vulnerables?
El objetivo de este trabajo es acercar
respuestas a estas dos preguntas, con los límites del actual conocimiento y
de la experiencia. Para lograr este objetivo he reunido la investigación de
expertos en prevención. Los países desarrollados han capitalizado la
experiencia para contener la epidemia de problemas de alcohol y otras drogas
en el mundo. En este sentido, espero que este trabajo pueda incentivar
acciones y motivar mayores investigaciones en el campo de la prevención de
alcohol y otras drogas.
