Conocimientos acerca del uso de alcohol y otras drogas:
Qué se ha intentado
Históricamente los programas de
prevención en salud han sido clasificados en prevención primaria, secundaria
y terciaria.
Las actividades en prevención primaria
apuntaban a empezar antes de que se iniciara el uso. Un ejemplo de esto son
los programas en escuelas que enseñan cómo resistir la presión de los pares
a fumar un cigarrillo de marihuana en sexto grado.
La prevención secundaria apunta a
individuos que ya han comenzado el uso de alcohol y otras drogas pero son
todavía capaces de parar como resultado de una intervención. Un ejemplo son
los programas para chicos de décimo grado que han sido identificados por uso
de alcohol y otras drogas.
La prevención terciaria trabaja cuando
la conducta ya está instalada. Los esfuerzos no son para parar el uso sino
para reducir sus consecuencias. Un ejemplo de esta intervención son los
programas que proveen metadona a los adictos a la heroína para permitirles
modificar sus comportamientos y reducir las complicaciones de su adicción a
alcohol y otras drogas (como el crimen, muerte por sobredosis y SIDA).
Treinta años atrás la información fue
el primer método que se utilizó. Pero la educación para la salud por sí sola
no es suficiente para reducir el uso de alcohol y otras drogas. Estudios
acerca de los resultados de estos programas señalan que los jóvenes que han
recibido información no usan menos alcohol y otras drogas que los grupos de
control (Flay y Sobel, 1983). Inclusive, muchas veces son más propensos a
usar alcohol y otras drogas (Swisher, 1971). Las conclusiones a que han
llegado estos investigadores es que la información sola es inadecuada como
técnica de prevención y, en algunos casos, puede despertar curiosidad.
Otra técnica que se ha utilizado es el
miedo: se suelen mostrar claros mensajes de que el uso de alcohol y otras
drogas es peligroso y exponer horrorosas imágenes de accidentes y
fatalidades. Esta misma técnica se usaba también para el cigarrillo; en este
caso, se mostraba a los adolescentes como éste provoca enfermedades del
corazón y de los pulmones. Estas técnicas han fracasado. Los chicos tienden
a concentrarse en el presente y son propensos a sentirse invulnerables a los
efectos a largo plazo del uso de alcohol y otras drogas. Por eso debe
enseñárseles cuáles son los efectos inmediatos del uso de alcohol y
otras drogas: cómo influyen en la apariencia personal, la lucidez, la
coordinación, así como sus efectos acumulativos.
